EL ÉXITO DE LA DIFERENCIACIÓN

Los asiáticos (principalmente los chinos) han decidido producir todo lo que hasta ahora producíamos nosotros y lo hacen a mitad de precio. ¿Cómo creen que han de reaccionar nuestras empresas? ¿Rebajando salarios para reducir costes? La solución es hacer cosas nuevas, o hacer cosas antiguas de manera nueva. Las empresas de alimentación, los establecimientos de confección, las tiendas de ropa, las empresas de limpieza y en general los proveedores de servicios, y hasta los fabricantes de muebles, han de innovar. Han de idear formas de hacer las cosas diferentes o con métodos diferentes y estas ideas no vienen solo de la universidad.

 

¿Qué tienen en común?

Vemos con frecuencia que algunas empresas tienen una idea equivocada de que es la innovación. Pero, ¿qué es exactamente la innovación? Antes de dar la respuesta dejad que os pregunte que creéis que tienen en común, Zara, McDonald’s, Ikea, Cirque du Soleil, Starbucks o El Bulli.

Lo primero que claramente tienen en común estas empresas es que representan grandes ideas empresariales, ideas que han generado centenares de miles de puestos de trabajo y miles de millones de ingresos y beneficios para sus creadores.

Lo segundo es que todas estas ideas han tenido éxito en sectores claramente tradicionales. De hecho sectores algunos muy antiguos, hace 40 mil años que el hombre invento la aguja y realizó la primera pieza de ropa. Pues bien, 40 mil años después Amancio Ortega innova en el sector de la confección.

En las casas primitivas del neolítico ya tenían lo que podrían ser considerados muebles. Pues cinco mil años después de aquellos muebles primitivos, Ingvar Kamprad innova en el sector de los muebles con Ikea.

Los romanos ya tenían circos, a pesar de ello dos mil años después Guy Laliberté innova en este sector milenario creando el innovador Cirque du Soleil. Parece que los etíopes bebían café en el siglo IX de nuestra era. Once siglos después los creadores de Starbucks innovan en el sector del café, y si habláramos de cocina, hace un millón de años que los Homínidos utilizaban el fuego para cocer alimentos. Un millón de años después Ray Crock y Ferran Adrià innovan en el sector de alimentación con el McDonald’s y el Bulli respectivamente.

El hecho de que estas grandes ideas empresariales hayan surgido en sectores tradicionales no es un hecho menor. Demuestra que, a diferencia de lo que piensa mucha gente, no solo pasa y no solo ha de pasar por los sectores reconocidos como “punta”, como la biotecnología, la informática, la robótica, o las telecomunicaciones. La innovación ha de tener lugar en todos los sectores de la economía por más tradicionales que sean, esta es la lección que muchos empresarios harían bien de aprender. Si se quiere destacar hay que hacer las cosas de forma distinta que los demás.

Una segunda característica común y aún más importante, es que ninguna de estas brillantes ideas empresariales no se concibieron con el objetivo de conseguir una patente. Ninguna de ellas es fruto de la investigación formal (I+D). De hecho ninguno de los innovadores que crearon estas empresas eran científicos o investigadores, ni llevaban bata blanca, ni disponían de laboratorios. Amancio Ortega (Zara) era un trabajador que vendía camisas. Ingvar Kamprad (Ikea) era un estudiante de 17 años. Guy Laliberté era un malabarista que hacia sus malabares delante de coches en los semáforos de Montreal. Jerry Baldwin, Zef Siegl i Gordon Bowker (Starbucks) eran un profesor de inglés, un maestro de historia y un poeta. Ray Crock (McDonald’s) era un vendedor de máquinas de hacer batidos, y Ferran Adrià llevaba platos en un pequeño hotel de Castelldefels. Todo lo antes descrito demuestra, que si queremos tener éxito en nuestras empresas, hemos de hacer las cosas de forma distinta de los demás.